Cinco consejos para hacer la instalación eléctrica más segura para los niños

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Cinco consejos para hacer la instalación eléctrica más segura para los niños

Si hay una característica que debe tener todo hogar, esa es la de que sea seguro. Por seguridad entendemos la ausencia de riesgos de cualquier tipo. Si se trata de un domicilio en el que hay niños, esa seguridad debe multiplicarse para evitar males que pueden ser graves. Los menores de edad son curiosos por definición y no solo es común que toquen con los dedos salidas de electricidad como enchufes, sino que tampoco tienen las nociones básicas de lo que es el peligro de algunas prácticas de riesgo, como por ejemplo tocar cables eléctricos con las manos mojadas. Una descarga en el cuerpo, que es conductor de la electricidad, puede ocasionar serios daños en una persona, hasta el punto de poder provocar un infarto, por lo tanto toda precaución será poca.

Por todo ello, resumimos a continuación cinco consejos básicos para hacer que la instalación eléctrica de nuestro hogar sea más segura para los pequeños de la casa.

1. Instala un interruptor diferencial en el hogar o, si ya cuentas con uno, comprueba que su funcionamiento es el correcto

Un interruptor diferencial puede ser muy útil para proteger a los niños en el caso de que toquen o contacten indirectamente con partes activas de la instalación eléctrica. Aunque hay de varios tipos, los más comunes para el hogar son los de la clase AC. Si cuentas con uno revisa que su funcionamiento es el correcto y, si no es el caso, adquiere uno en ferreterías y tiendas de bricolaje. En el momento en el que detecta una pérdida de intensidad, el interruptor automático, corta el suministro eléctrico de la instalación y evita descargas e incluso incendios provocados por esa fuga.

 

2. Enseña unas normas de seguridad elementales

La mejor medida de seguridad que se puede tomar cuando se tienen niños pequeños en casa es formarles sobre el uso de la electricidad y sobre los riesgos que acarrea. Desenchufar un aparato sin tirar del cable o apagar los aparatos que se dejan de usar, en lugar de dejarlos enchufados a la corriente, son hábitos que se deben inculcar desde las primeras edades.

 

3. Precauciones especiales

No por ser una práctica habitual resulta menos peligrosa. Hablamos de la acumulación de enchufes en una misma regleta, por ejemplo para iluminar lámparas con varios tipos de bombillas, algo que puede dar lugar a sobrecargas que originen un incendio. Tampoco es conveniente dejar a la vista y accesibles los alargadores de cable con tensión que ya no están en uso. Si se tienen animales en casa, en especial roedores, hay que poner especial atención para comprobar que no mordisqueen los cables. Perdido el plástico que los protege, los cables pasan de ser elementos muy seguros a convertirse en un verdadero foco de peligro.

 

4. El extintor, una solución de urgencia que se debe tener siempre a mano

Contar con un extintor de incendios en casa no es obligatorio, pero sí más que conveniente. Cualquier cortocircuito o calentamiento excesivo de un electrodoméstico puede originar un fuego en casa de consecuencias imprevisibles, y un extintor puede solucionar el problema en pocos instantes. Hay que recordar que un extintor, más aún uno de uso doméstico, solo es apropiado para las primeras pequeñas llamas. El fuego más habitual en un hogar es el catalogado como de ‘clase A’, que se refiere a fuegos sólidos, en los que se queman materiales de este tipo. Aunque el mercado ofrece una gran variedad de tamaños de extintores, los  domésticos suelen tener un peso estándar de 6 kilogramos.

 

5. El baño y la cocina, potenciales espacios de riesgo

En ambas estancias la corriente eléctrica y numerosos aparatos eléctricos conviven con el agua corriente y la humedad, por lo tanto hay que extremar las precauciones. Los niños pueden olvidar que siempre hay que secarse muy bien pies y manos antes de entrar en contacto con cualquier fuente de electricidad. Utilizar una base de enchufe con tapa puede ahorrarnos más de un quebradero de cabeza. Por regla general, nunca hay que dejar aparatos como secadores, planchas de pelo o máquinas de afeitar cerca de lavabos o bañeras.
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